lunes, 5 de abril de 2010

LA GUERRA DE GUERRILLAS ENTRE 1941–1945

04 de abril de 2010. AG.- La guerra de guerrillas, participación de amplias masas populares para luchar contra el enemigo en los territorios ocupados, fue un importante elemento del pueblo soviético en la lucha contra el fascismo.

Las personas que las formaron estaban motivadas por la desesperación o por un llamado interno; rechazaban el nuevo “orden” impuesto por los alemanes o estaban decepcionados por el régimen de ocupación. Entre ellos había soldados y oficiales, que se vieron aislados en el territorio ocupado, o que pudieron escapar de los campos de prisioneros. Sin embargo, la mayor parte de los guerrilleros fueron personas de profesiones pacíficas, viejos y jóvenes, que con el tiempo se convirtieron en una fuerza temible para los agresores, capaz de infundirles una permanente sensación de peligro y causándoles un fuerte impacto moral.

La dirigencia de la URSS, por su parte, por todos los medios instaba a la población que se quedó en la zona de ocupación a formar guerrillas y grupos subversivos, desarrollar una guerra de guerrillas, no dejar pasar a las tropas enemigas, volar puentes, descarrilar los trenes, cortar cables, e incendiar almacenes.




En una resolución especial del Comité Central del partido comunista, fechada el 18 de julio de 1941 y titulada “Sobre la organización de la lucha en la retaguardia de las tropas enemigas”, el partido instó a las entidades en todos los niveles a promover la lucha clandestina y la formación de guerrillas; a “ayudar a formar por todos los medios disponibles destacamentos de guerrilleros de infantería y caballería; grupos subversivos y de exterminio; y a desplegar “una red clandestina de nuestras organizaciones bolcheviques en el territorio ocupado para liderar todas las actividades contra los ocupantes fascistas”.

La primera guerrilla se formó el primer día de la guerra, el 22 de junio de 1941, en Bielorrusia, librando su primer combate el 28 de junio al eliminar un tanque de reconocimiento, tomar prisioneros y capturar mapas. El destacamento fue encabezado por Vasili Korzh, un militar y guerrillero experimentado participante de la Guerra Civil Española y que se hizo famoso durante la Gran Guerra Patria. Teniendo solo tres grados de enseñanza en la escuela, se convirtió en general guerrillero al encabezar en Bielorrusia el destacamento más grande de ellos: unos 15 mil efectivos. En el territorio que controlaba, Korzh instaló un aeródromo e incluso una imprenta y estableció su orden. Así, por ejemplo, se castigaba con mano dura a los saqueadores, incluyendo a los guerrilleros: “Estamos combatiendo por el pueblo. Nunca maltraten al campesino. Pídanle un pedazo de pan, si hace falta, pero nunca lo tomen a la fuerza. Si maltratas a un campesino pondremos fin a tu vida de guerrillero, al culpable lo encontrarán debajo de la tierra…”

Durante la guerra el destacamento de Korzh eliminó a 26 mil invasores, tomó 422 prisioneros, hizo descarrilar 468 trenes y destruyó más de 700 vehículos. El 15 de agosto de 1944 le otorgaron el título honorífico de Héroe de la Unión Soviética (HUS).

Otro legendario jefe guerrillero fue el ucraniano Sidor Kovpak. Uno de sus correligionarios, combatiente de reconocimiento, lo describió como “…un viejo de sesenta años, sin enseñanza alguna, que sirvió en un comando de reconocimiento durante la Primera Guerra Mundial, viejo y bravo soldado, que pasó a rastras por trincheras y las tierras de Galicia [ucraniana] y los Montes Cárpatos, galardonado con las dos cruces de San Jorge por su valentía, y veterano de la división de Chapaev durante la Guerra Civil…”

A inicios de 1941, Kovpak formó una pequeña guerrilla. El inicio fue modesto, ni siquiera todos los combatientes tenían armas. Posteriormente, el destacamento de Kovpak “El viejo”, como lo llamaron sus combatientes, fue creciendo permanentemente. A su cargo tuvieron varias operaciones, por ejemplo, la voladura simultánea de cinco puentes en el nudo ferroviario Sarni, que resultó de tremenda importancia para cortar las vías de abastecimiento de los Ejércitos alemanes del sur.

Kovpak se dio cuenta de que para sobrevivir era imprescindible estar permanentemente en movimiento, no parar por mucho tiempo en un lugar. Más tarde recordaría: “durante nuestras acciones de maniobra paulatinamente desarrollamos nuestras reglas de movimiento de guerrillas: empezar la marcha al atardecer y descansar de día en bosques o aldeas lejanas; conocer todo lo que pasaba adelante y en los flancos; no moverse por mucho tiempo en la misma dirección; preferir los rodeos a los caminos rectos; asignar destacamentos de contención; eliminar las pequeñas guarniciones o grupos y hacer emboscadas sin dejar rastros; en ningún caso admitir movimientos fuera de orden; no salirse de las filas; siempre estar preparado para que la columna de viaje logre en minutos una defensa perimétrica y abra fuego demoledor ante la aparición del enemigo; hacer que algunas piezas de artillería salgan a ocupar una posición mientras otras abren fuego desde la marcha; moverse las fuerzas principales por caminos lejanos y conocidos solo por habitantes locales, mientras que los comandos especiales usan los caminos importantes y las vías férreas para cerrarlos al enemigo; volar puentes y rieles; cortar cables; descarrilar trenes”.

Por la noche, por donde pasaba una columna reinaba el silencio, mientras que a la distancia todo estaba ardiendo y retumbando. “Nadie sabe ni debe saber adónde vamos y de dónde hemos venido. Todo el pueblo está combatiendo y nosotros somos tan solo un pequeño arroyo en este temible flujo de guerra popular”, decía.

Gracias a los combatientes de Kovpak, las guerrillas liberaron vastas zonas de las manos de los fascistas y sus secuaces en varios territorios ocupados de Bielorrusia y de la provincia de Briansk.

Una de las más destacadas operaciones realizada por el destacamento de “El viejo” fue la eliminación de los yacimientos petrolíferos en los Montes Cárpatos, en medio de una profunda retaguardia enemiga, pues estos eran una fuente importante de abastacimiento de combustible del Grupo de Ejércitos Sur del Wehrmacht. En el verano de 1943, los guerrilleros volaron las torres de petróleo, los depósitos de carburantes y tres plantas de procesamiento de crudo. Al enterarse de lo acontecido, Hitler exigió eliminar el destacamento de Kovpak. Contra los 1.500 combatientes de “El viejo” fueron lanzados ocho regimientos del ejército alemán y una división de SS. Los alemanes rodearon a sus guerrilleros, pero el destacamento de Kovpak se dividió en seis grupos, cada uno de los cuales se fue en distintas direcciones. Pese a las grandes bajas, los guerrilleros pudieron romper el cerco y más tarde volver a reunirse.




Por su valentía y cumplimiento ejemplar de las tareas encomendadas, a Sidor Kovpak le otorgaron su primer título de HUS en mayo de 1942, y el segundo, en enero de 1944. Por su eficaz mando de los destacamentos guerrilleros fue uno de los primeros jefes de guerrillas que fue ascendido a general.

Se considera que a finales de 1941 las guerrillas contaban con 90 mil combatientes, siendo más de dos mil el número de sus destacamentos. De este modo, los primeros grupos de ellos eran muy poco numerosos e incorporaban pocas decenas de efectivos. El primer invierno de la guerra fue muy frío, las guerrillas no tenían bases instaladas, les faltaban armas y era difícil conseguir comida. Todo ello complicaba su actuación. Sin embargo, el número de estos grupos siguió creciendo a tal grado que, para finales de 1943, ya incorporaban hasta 250 mil efectivos.

Desde mayo de 1942, el mando estratégico de los guerrilleros se ejercía por el Estado Central del Movimiento Guerrillero a través de un sistema de estados republicanos y provinciales. Como resultado de tal interacción, el movimiento guerrillero se hizo más organizado y eficaz. Así, por ejemplo, en agosto de 1942 se registraron 150 descarrilamientos de trenes; en octubre, 210; y en noviembre, 240. Los guerrilleros se hicieron más atrevidos y hasta empezaron a atacar a columnas enemigas en marcha. En definitiva, las zonas bajo las acciones guerrilleras se hicieron para los alemanes lugares de creciente peligro, incluso las empezaron a marcar en los mapas con signos especiales.

En junio de 1943, en plena batalla de Kursk, se inició la operación guerrillera llamada “la guerra de rieles”. En un mes, esta operación ejecutada por comandos de 100 mil combatientes, voló gran número de rieles, trenes y puentes. La capacidad de las vías férreas disminuyó en un 35–40% y durante largo tiempo los alemanes no pudieron recuperarla.

En la etapa final de la Gran Guerra Patria, cuando las tropas soviéticas empezaron a expulsar al agresor del territorio nacional, las guerrillas hicieron mucho para salvar a los habitantes locales de ser transportados a los campos de trabajo en Alemania, resguardaron sus bienes, y también ayudaron en todo al ejército durante las operaciones ofensivas.

Normalmente los guerrilleros estaban armados con armas ligeras: pistolas, ametralladoras ligeras, fusiles, granadas de mano y, solo a veces, disponían de morteros y artillería. Prestaban juramento todas las personas que ingresaron en sus destacamentos (incluso ex militares). La disciplina en las guerrillas fue rigurosa.

Al inicio de la guerra caían cerca del 90% de los combatientes de los grupos, mientras que para el final de la guerra este porcentaje se redujo a 10%. Aparte de la actividad subversiva (eliminación de medios de comunicación, eliminación y contaminación de conductos y pozos de agua, etc.), los guerrilleros participaron directamente en combates brindando apoyo a las tropas regulares y cumplían misiones de reconocimiento y espionaje, propaganda política, o eliminación de colaboracionistas.

Las principales zonas de sus actividades eran las extensas áreas de bosques y pantanos de Ucrania y Bielorrusia, así como las provincias rusas de Briansk, Pskov, Leningrado y Smolensk. Pequeñas guerrillas actuaban además en el territorio de las Repúblicas del Mar Báltico (Lituania, Letonia y Estonia).

Sus relaciones con la población local de la URSS a veces eran contradictorias. La ayuda de la población fue para ellas de vital importancia, siendo el factor principal de su éxito. Pero, en algunos casos, los guerrilleros demandaban a los locales abandonar sus casas y quemarlas antes de retirarse, con lo que se convirtieron en sus enemigos y, al ser combatidos, ejercieron violencia contra los pobladores. También se registraron casos de comandos especiales formados por nazis para desacreditar al movimiento de resistencia. Los pseudoguerrilleros eran normalmente colaboracionistas y cometieron asesinatos entre los habitantes locales.

El movimiento guerrillero realizó centenares de grandes hazañas gracias a personas humildes, en su mayoría simples trabajadores que se levantaron en armas para defender a su Patria e intentar hacer todo lo posible para que se marcharan los invasores. El amor a la Patria y el odio a los agresores unieron a cientos de miles de personas de los más disímiles estratos y condiciones de vida: niños que cumplieron misiones de reconocimiento, muchachas que descarrilaron los trenes o viejos que volaron puentes y organizaron emboscadas.

domingo, 4 de abril de 2010

EEUU planea usar en sus cohetes un motor que la URSS desarrolló hace 40 años

04 de abril de 2010. AG.- Empresas aeroespaciales de EEUU planean usar en sus cohetes un motor de fabricación rusa, NK-33, que el diseñador Nikolai Kuznetsov desarrolló hace 40 años para el programa lunar de la Unión Soviética, escribe hoy el diario Vedomosti.

Un portavoz de Aerojet, compañía norteamericana que podría equipar con este motor la primera etapa del propulsor Taurus II, confirmó que sus colegas están "completamente satisfechos" con el resultado de los ensayos y mantienen ahora consultas adicionales con vistas a la firma de un contrato.

El fabricante de Taurus II, Orbital, ya tiene un acuerdo con la NASA que le permitiría ingresar en los próximos cinco años 1,9 mil millones de dólares gracias al aprovisionamiento de la Estación Espacial Internacional, o ISS por su sigla en inglés.

"Recién empezamos a entender cuántas oportunidades se esconden en el NK-33", señaló al respecto Nikolai Nikitin, director ejecutivo de la empresa rusa SNTK Kuznetsov.

La Unión Soviética congeló su programa lunar a principios de los 70, y el NK-33 fue condenado a cubrirse de polvo en un almacén. Varias pruebas recientes demostraron que el empuje de ese motor supera en un 108% las características previstas. Durante los ensayos, el NK-33 se mantuvo operativo durante 617 segundos, casi el triple de lo que se requiere para elevar a la órbita un cohete estadounidense.

Hace algunos años, Aerojet compró a SNTK Kuznetsov unos 40 motores NK-33, por un millón de dólares cada unidad. Nikitin cree necesario "subir notablemente el precio", si se llega a firmar un nuevo contrato. Otra empresa rusa, Energomash, vende en EEUU motores de empuje equiparable, RD-180, a más de seis millones de dólares la pieza, recordó él.

Según las previsiones, EEUU podría necesitar 71 motores NK-33 en el período 2016-2020. Hay unos 40 disponibles en almacén, por lo cual habría que reanudar su producción en Rusia.

Expertos del sector consideran prematuro debatir tal posibilidad hasta que haya un pedido en fijo pero reconocen que el potencial de la industria espacial soviética, según demuestra el caso del NK-33, ha sido tan espectacular que sigue teniendo demanda cuatro décadas después.

Juzgado declara ilícito el decreto por el que al líder nacionalista se otorgó el título de Héroe de Ucrania

04 de abril de 2010. AG.- El Tribunal Administrativo de Donestk declaró hoy ilícito y dispuso anular el decreto por el que el ex presidente de Ucrania, Víctor Yúschenko, otorgó póstumamente el título de Héroe de Ucrania al líder nacionalista Stepan Bandera, informó el corresponsal de RIA Novosti.

Yúschenko emitió tal decreto el 22 de enero de 2010. El 27 de enero, el abogado Vladímir Olentsevich lo recurrió en el Tribunal Administrativo de Donestk, declarando que el título en cuestión se otorga exclusivamente a ciudadanos de Ucrania. Stepan Bandera no lo era, pues murió en emigración mucho antes de surgir Ucrania como Estado independiente.

Stepán Bandera (1909-1959) proclamó la independencia de Ucrania cuando la Alemania nazi invadió la Unión Soviética en junio de 1941. El Ejército Rebelde de Ucrania (UPA), fundado en octubre de 1942 por decisión de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN), luchó contra el Ejército Soviético y operó básicamente en Ucrania Occidental.

Colaboró con los nazis aunque al final de la guerra combatió durante un tiempo contra ellos, sin abandonar su pugna contra la URSS. Bandera vivió en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial y se dedicó al entrenamiento de elementos subversivos para su infiltración en el territorio de la URSS. Murió en 1959 en Múnich.

sábado, 6 de marzo de 2010

MUCHOS RUSOS SIGUEN SINTIENDO NOSTALGIA POR LA ÉPOCA DE LA URSS

06 de marzo  de 2010. AG.- miles de rusos siguen sintiendo nostalgia por la extinta Unión Soviética. Según la última encuesta realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública, los ciudadanos rusos de edad media y avanzada sienten emociones positivas por la palabra 'soviético', mientras que los jóvenes rusos son más bien imparciales al respecto.

Según los sociólogos, aparte de la palabra “nostalgia” (31%), los encuestados experimentan también un sentido de orgullo (18% frente al 1%) y aceptación (17% versus 2%). Dicha palabra hace despertar mayoritariamente recuerdos buenos y felices (14%), se asocia con orden y confianza en el futuro (11%), poderosa potencia (9%), infancia y juventud (7%) e ideología comunista (7%). Un 3% de los encuestados lo asocian con estancamiento económico, déficit y colas.

Asimismo, la palabra “antisoviético” despierta la condena de un 23% de encuestados e imparcialidad en un 22%. A un 16% de personas esta palabra les sugiere recuerdos desagradables, mientras que un 10% de encuestados la asocian con una traición.

Por tradición, la actitud hacia lo soviético y lo antisoviético de diferentes grupos de población es distinta. Mientras que los jóvenes se muestran indiferentes con respecto de las palabras “soviético” (26%) y antisoviético (28%), las personas de edad sienten nostalgia (41%) y aceptación (23%) ante la palabra “soviético”, y lo antisoviético les despierta repudio (32%), en el mejor de los casos.

En la encuesta, que fue realizada los días en enero de 2010, han participado 1.600 personas en 140 localidades de 42 provincias de Rusia.

domingo, 28 de febrero de 2010

EL 29% DE LOS RUSOS QUIEREN COMO JEFE DE ESTADO A UN POLÍTICO COMO STALIN

28 de febrero de 2010. AG.- Según los datos de un estudio realizado por el Centro Ruso de Investigación de la Opinión Pública, el 29% de los ciudadanos de Rusia quieren ver como jefe de Estado a un político parecido a Iósif Stalin.

En 2005 este índice alcanzaba el 42%. La cantidad de personas que no apoyan los métodos de gobernación de Stalin subió del 52% al 58% en cuatro años. No supieron contestar esta pregunta el 13% de los encuestados, en comparación con el 7% del año 2005.

Asimismo, creció la cantidad de personas a las que no les importa la personalidad de Stalin. En 2001 ese índice era de un 13%, mientras que en 2009 ascendió al 28%. La figura de Stalin provoca emociones positivas en el 37% de los rusos, mientras que el 24% de los encuestados sienten algo negativo hacia este personaje histórico.

Más de la mitad de los rusos valoraron altamente las cualidades del líder Iósif Stalin, un 31% las calificó como en la media, un 14 % las puso “por debajo de la media”, mientras que el 19% optó por el nivel “por encima de la media”.

Para el 35% de los encuestados, Stalin era un tirano cruel que mató a millones de personas. La misma cantidad de rusos que participaron en el sondeo de la opinión pública destaca el importante papel que desempeñó Stalin en la victoria en la Gran Guerra Patria (la Segunda Guerra Mundial). La cantidad de rusos que creen que Stalin era un gobernante sabio también creció. Así opinaban el 16% de los entrevistados en 1998, mientras que en 2009 optó por esta respuesta el 21%.

Iósif Stalin (Dzhugashvili) nació el 21 de diciembre de 1879 (según los datos oficiales) en Kutaísi (la actual Georgia), en el Imperio Ruso. Stalin dirigió la construcción del socialismo en la URSS, que se convirtió en una de las mayores potencias mundiales, pero, al mismo tiempo, en la Unión Soviética aparecieron campos de trabajos forzosos y millones de personas cayeron víctimas de represiones políticas.

LOS EXPERIMENTOS MUSICALES DE LA ÉPOCA REVOLUCIONARIA

28 de febrero de 2010. AG.- San Petersburgo homenajea a los pioneros del sonido con la obra del compositor vanguardista de los 1920, Arseni Avraamov y  un concierto donde se utilizarán los primeros instrumentos electrónicos del mundo, theremines. Así la completa sinfonía puede sonar sólo con las sirenas de una ciudad.

En el Museo de la Historia de San Petersburgo se desarrolla la exposición
'Generación Z' por la que se puede escuchar y conocer sobre la música soviética experimental de los años 1920-1930. 'Z' es el símbolo gráfico del nuevo espíritu de aquella época, cuando la gente vivía con las ideas sobre un nuevo país donde todo sería diferente: nuevo hombre, la lengua universal, las máquinas fantásticas. Estas aspiraciones fueron apoyadas por el poder oficial quienes proclamaron que el arte debería basarse en el experimento. El símbolo del rayo, la electricidad, la energía que abundaba en los carteles de aquel tiempo. El arte mismo gozaba de ideas paradójicas.

Por ejemplo, bajo la influencia del filósofo, poeta y anarquista soviético Aleksei Gástev, se crearon la
'Sinfonía de las sirenas'. El compositor Arseni Avraamov convirtió toda la ciudad en un instrumento musical, usando los sonidos de las fabricas, plantas, ametralladoras y artillería.

Arseni Avraamov realizó su sinfonía en Bakú en el año 1922 y en Moscú en 1923 para conomemorar la victoria del Ejército soviético en la revolución de 1917. Campanadas, aviación, coros, bandas, cañones, hidroplanos, sirenas de ferrocarril y plantas, todo zumbaba bajo los signos enviados desde la torre especial del director. Cada sonido tenía su tono único, el zumbido fue acompañado por   'La Internacional', 'La Marseillaise' y otras canciones del movimiento obrero.  Estos días existe la  reconstrucción electro-acústica de la sinfonía por Serguéi Hismaitov y grabaciones históricas de Bakú. Algunos ejemplos se pueden escuchar aquí 
  
La reconstrucción de esta gigantesca orquesta se representará el 10 de abril en la fortaleza de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo. Las armas serán susitutidas por los tambores.
Arseni Avraamov.

La parte entera será dedicada al inventor, físico y músico ruso Léon Theremin, el autor del primer instrumento electrónico del mundo, el cual lleva su nombre. El sonido se maneja por el movimiento de las manos dentro del campo electromagnético al lado de dos antenas de metal. Una de las mejores interpretadoras Olesia Rostovskaia y la virtuosa mundialmente valorada, pariente del creador Lidia Kavina, darán un concierto y serie de los master-clases sobre cómo tocar el instrumento que en estos días aumenta su popularidad.
Léon Theremin con la alumna Lidia Kavina, foto de www.lydiakavina.com.

La parte principal de la exposición ‘El sonido gráfico’ trata de la tecnología única de la síntesis del sonido a través de la luz y gráfica de las pistas sonoras artificiales. No sólo se puede investigar los manuscritos y esbozos, sino también escuchar las mismas pistas.

Tales museos rusos como el Museo Musical de Mijaíl Glinka, Galería Tretiakov, archivos de literatura y arte, de foto y cine se reunieron para reconstruir tras décadas, una de las invenciónes de aquellos vanguardistas soviéticos.

UNA FRÁGIL BELLEZA SOVIÉTICA

28 de febrero de 2010. RT.- ¿Qué debe sentir una persona al encontrar en el fondo de su plato la inscripción 'Salva a la revolución – ayuda a los hambrientos'? La respuesta se deja a la conciencia de cada uno. Pero los que miran este plato quedan cautivados. En la primera galería del país dedicada completamente a la porcelana nacional se estrenó una exposición con más de 500 frágiles objetos, que propagan la construcción del reino de los obreros y coljosianos y la conversión del mundo en un exhuberante jardín. La porcelana de propaganda de los años 1920-1930 refleja la historia de la URSS.
A todos los que son valientes y gozan de un corazón jóven, un libro, la hoz y el martillo.
'Que viva el 8 Congreso de los Soviets'.
Los moscovitas nunca antes habían visto estas obras maestras, que mostraron al mundo la porcelana de agitación como un movimiento de realismo socialista. La colección está conformada por objetos que los propios artistas regalaron a personajes famosos, como por ejemplo, al cantante y director ruso Leonid Utiosov.
'Desde los montes altos de la ciencia se puede divisar la aurora del nuevo día en comparación con el allí, abajo, entre el barullo de la vida cotidiana', 1919, obra de Serguéi Chejónin, hecha en la Planta de porcelana estatal de Petrograd.
En las salas del Museo del Arte Nacional Decorativo y Aplicado pueden verse los jarrones que exaltan la  gloria de los trabajadores, las estatuas y vajillas que difunden los logros de trabajo del pueblo soviético y los eventos históricos. También los asistentes pueden acceder a una galería donde los personajes de cuentos folclóricos y libros, los héroes teatrales y del mundo animal fueron creados en porcelana. La tendencia ideológica de la época se manifiesta más fuerte en las obras de los años de 1930-1950.
'El pueblo de Uzbekistan reflexiona sobre la constitución de Stalin', 1937, tintero y florero.
'Salva a la revolución – ayuda a los hambrientos',  1921, obra de Rudolf Vilde. Planta de porcelana estatal de Petrograd.

Rusia 1917. La revolución rusa. David Karvala

Tras la derrota de la revolución de 1905, el zarismo aprovechó para empeorar aún más la vida de todos, desde los trabajadores en las fábricas hasta los pueblos oprimidos de Asia central. El movimiento obrero tan sólo empezaba a recuperarse de estos asaltos, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, en 1914.

Fue otra prueba, y gran parte de la oposición la suspendió. La burguesía empezó a recibir enormes beneficios de la guerra, así que incluso los supuestos demócratas respaldaron incondicionalmente la carnicería.

Los partidos reformistas —los eseristas, que pocos años antes habían tirado bombas a los zares, junto a gran parte de los mencheviques, la facción marxista más moderada— apoyaron a la Rusia zarista en su guerra contra el “imperialismo alemán”. Por toda Europa, dirigentes reformistas utilizaron excusas parecidas para apoyar a sus propios gobiernos. Algunos socialistas moderados mantuvieron que la guerra era un error y que los capitalistas debían ver que sus intereses reales residían en acordar la paz.

La gran excepción fueron los bolcheviques, el partido dirigido por Lenin. Éste se opuso totalmente a la guerra, denunciándola como un producto del capitalismo y argumentando que la única solución real era una revolución.

Los acontecimientos confirmarían su análisis.


Estalla la revolución

La revolución de Febrero de 1917 empezó el día 23 de aquel mismo mes, día internacional de la mujer trabajadora, según el antiguo calendario ruso. Las mujeres de San Petersburgo, la entonces capital rusa, ignorando la cautela de los partidos de izquierdas, convocaron una huelga y una manifestación para celebrar la fecha.

La guerra había comportado terribles sufrimientos para toda la gente trabajadora de Rusia. La protesta iniciada por las trabajadoras del textil desató una explosión de rabia y lucha. Los intentos por parte del zar de acabar con el movimiento sólo empeoró la situación; en poco tiempo, los cosacos, tradicionalmente las tropas que más reprimieron a los trabajadores, los estaban apoyando contra la policía. A los pocos días, el centenario imperio zarista cayó. El 27 de febrero de 1917 se volvió a formar el Soviet de San Petersburgo.

Durante décadas, incluso siglos, se había soñado con conseguir la democracia en Rusia. Ahora se había logrado, pero ¿qué debía pasar a continuación?

¿Democracia victoriosa?

Como suele ocurrir, el sentimiento reinante justo después de la revolución fue el de felicidad por lo logrado y el de unidad para consolidar la victoria.

El movimiento que había llevado a cabo la revolución se cristalizó en el Soviet de San Petersburgo, y luego en soviets que aparecieron por todo el territorio.

Pero también se creó un Gobierno provisional, formado principalmente por políticos liberales, que se hizo cargo del viejo Estado y, lo más importante, del ejército.

Los partidos reformistas, los mencheviques y eseristas, no vieron contradicción alguna entre los soviets y el Gobierno provisional, al que respaldaron plenamente. Efectivamente, no vieron ningún conflicto de intereses entre la burguesía y los terratenientes, por un lado, y los trabajadores y campesinos, por otro.

Muchos trabajadores de base tuvieron una visión muy diferente, tachando al poder oficial de “Gobierno de los capitalistas y latifundistas”, y exigiendo el poder para los soviets.

Tras la vuelta de Lenin en abril de 1917 —había estado largos años en el exilio— ésta se convirtió también en la posición del partido bolchevique. A partir de este momento, y hasta octubre de 1917, se libró una batalla —en gran parte ideológica, pero en momentos cruciales también física— entre tres visiones.

Los dirigentes reformistas se aferraban a la idea de instaurar en Rusia un sistema de democracia burguesa, donde ellos podrían constituir una oposición de izquierdas. Esta visión carecía de cualquier relación con la realidad.

Rusia estaba en guerra, una guerra que la burguesía quería ganar y de la que los trabajadores, campesinos y sobre todo soldados, estaban totalmente hartos.

Era un país de terribles desigualdades. Con la Revolución de Febrero, muchos campesinos ocuparon tierras y muchos trabajadores tomaron el control de sus fábricas. Nada de esto hacía gracia a la burguesía ni a los terratenientes, que exigían que la policía —y si hacía falta el ejército— les devolviese sus propiedades.

Las diversas naciones que se encontraban por la fuerza dentro del Imperio Ruso querían el derecho a decidir libremente su futuro, es decir, la autodeterminación. Otra vez, la burguesía rusa estaba en contra.

Así que la segunda visión —y en el fondo la única opción de los poderosos— era la de la dictadura; mano dura para continuar con la guerra, controlar a las naciones descontentas y tirar atrás los logros de los trabajadores y campesinos.

La tercera visión era la de los bolcheviques, que adoptaron la posición que Trotsky había mantenido casi en solitario desde 1905. Según él, en Rusia se tenía que llevar a cabo una revolución socialista, cuyo destino dependía de su extensión al ámbito mundial. En efecto, en el conflicto abierto en Rusia, la única alternativa a la dictadura de la burguesía era establecer el poder de los soviets mediante una nueva insurrección.

El problema era que una revolución socialista no la podía llevar a cabo una minoría ilustrada en nombre de la masa de gente. En su significado original —antes del auge de Stalin— el poder soviético significaba el poder desde abajo, el poder de la gente corriente. Si ellos no querían ejercer este poder, no se les podía obligar a hacerlo.

Al principio, la mayoría de los trabajadores, y más aún entre los campesinos y soldados, apoyaban a los dirigentes reformistas. Sus argumentos parecían más razonables. Se acababa de llevar a cabo la Revolución de Febrero de 1917; sería puro sectarismo dividir al movimiento con radicalismos, hablando de nuevas revoluciones.



“Explicar pacientemente”

De ahí que, entre abril de 1917 y las vísperas de la Revolución de Octubre, el lema principal de Lenin fue “explicar pacientemente”. Es decir, se tenía que mostrar en las luchas cotidianas y mediante los debates que, efectivamente, las opciones se reducían al capitalismo salvaje y dictatorial o a una revolución socialista.

Poco a poco, la realidad se imponía. El Gobierno Provisional —que inicialmente incluía a un solo ministro “socialista”, luego a varios de ellos, y finalmente a un Primer Ministro reformista— se negó a introducir los cambios que la gente quería. No sólo continuaba con la guerra, sino que intentó intensificarla. A los pueblos oprimidos les negó sus derechos nacionales. Defendió el control de los capitalistas sobre sus fábricas y de los terratenientes sobre sus tierras. Todo esto era el precio de la unidad con la burguesía que los reformistas veían como imprescindible. Pero era imposible satisfacer tanto a los ricos como a los trabajadores y campesinos.

Gradualmente, los que durante años habían soñado con una Rusia democrática y más justa, se convirtieron en carceleros poco diferentes a los que habían remplazado.

Tras una manifestación en julio de 1917 —promovida por soldados que se resistían a participar en una nueva ofensiva militar— los reformistas se convirtieron literalmente en carceleros: metieron a Trotsky y a varios otros dirigentes bolcheviques en la prisión. Lenin tuvo que esconderse para evitar el mismo destino. También cerraron la prensa bolchevique. Todo esto bajo la excusa de que los bolcheviques eran espías alemanes que atentaban contra la revolución.

Lejos de solucionar sus problemas, los reformistas sólo envalentonaron a la burguesía y a los terratenientes.

A finales de agosto de 1917, el General Kornílov —comandante supremo del ejército, nombrado por el primer ministro reformista, Kerenski— realizó un intento de golpe de Estado, moviendo tropas para tomar San Petersburgo.

Ante el golpe contra un Gobierno reformista que los reprimía, los bolcheviques decidieron resistir, pero sin dar apoyo alguno al Gobierno. Organizaron la lucha contra Kornílov desde abajo.

Fueron los trabajadores de base —a los que los poderosos siempre ignoran— los que derrotaron el golpe. Los ferroviarios desviaron los trenes que tenían que llevar las tropas sublevadas a la capital. Las trabajadoras se acercaban a los cuarteles para discutir con los soldados rasos y convencerlos de que apoyasen a sus hermanas y hermanos y no al militar derechista. Miles de acciones así evitaron que Rusia se convirtiese en el primer régimen fascista.

Hacia el poder de los soviets

La experiencia finalmente convenció a cualquier trabajador o soldado que todavía se fiase de los partidos reformistas de que la única alternativa ante un nuevo intento de golpe era establecer el poder de los soviets. La propia burguesía rusa había demostrado que no iba a permitir una democracia parlamentaria, la supuesta opción moderada.

La revolución bolchevique se asocia con la insurrección lanzada la noche del 24 de octubre y la toma del Palacio de Invierno, último reducto del Gobierno Provisional. Pero, por muy importantes que fuesen estos acontecimientos, realmente fueron como sacar del horno un pastel preparado antes y que llevaba tiempo cocinándose. Las luchas armadas de aquellos días fueron mínimas; casi todos los trabajadores y soldados ya apoyaban la revolución, mientras los burgueses —siempre dispuestos a enviar a otros a luchar por sus intereses— no querían arriesgar sus propias vidas.

La noche del 25 de octubre de 1917 se abrió el Congreso de los Soviets de toda Rusia. Éste declaró el poder de los soviets, llamó al fin de la guerra, apoyó la toma de tierras por parte de los campesinos y la autodeterminación de los diversos pueblos del imperio, etc. Fue un enorme paso hacia adelante en la lucha por otro mundo.

Desde las grandes cuestiones de la guerra y la opresión nacional, a los temas más locales de trabajo y vivienda, fue la propia gente la que actuó para solucionar sus problemas.

El PCUS(B), Gosplan y la Cuestión de la Transición a la Sociedad Comunista en la Unión Soviética, 1939-1953. Vijay Singh

El Marxismo reconoce el papel principal que juega la clase obrera industrial en las revoluciones democráticas y socialistas en el proceso de transición a la sociedad comunista.

Marx y Engels indicaban en el Manifiesto Comunista que de "todas las clases que se enfrentan hoy a la burguesía, sólo el proletariado es una clase realmente revolucionaria. Las otras clases decaen y finalmente desaparecen ante la industria moderna; el proletariado es su producto esencial y especial." Vladimir I. Lenin en Un Gran Comienzo indicaba que la posición marxista de que solamente los trabajadores urbanos y los obreros industriales serían capaces de dirigir a la totalidad de los trabajadores y explotados en la lucha por derribar el capitalismo y crear un sistema socialista. El socialismo exige la abolición de las clases sociales, la abolición de toda la propiedad privada de los medios de producción, la abolición de la diferencia entre la ciudad y el campo, así como la diferencia entre el trabajo manual e intelectual. Lenin rechazó explícitamente la proposición: "todos los trabajadores" serían igualmente capaces de realizar estas tareas históricas.

El consideraba que la presunción: "toda la clase trabajadora" es capaz de llevar a cabo las tareas de la revolución socialista era una frase vacía o la ilusión de un socialista pre-marxista. La posibilidad de abolir las clases surge solamente de las condiciones materiales de la producción capitalista a gran escala y la capacidad para abolirlas sólo la posee el proletariado.

El Marxismo excluye de la definición de clase obrera a la pequeña burguesía, rural y urbana, empleados de oficinas, trabajadores intelectuales y la masa de trabajadores en general. Los intentos del neo-Brezhnevismo en Rusia de ampliar y extender la definición de "clase obrera" debe ser rechazados de la misma manera en que históricamente los bolcheviques lucharon contra esos mismos intentos por parte de los Narodniks en su pretensión de incluir a la pequeña burguesía en esta categoría.

La confusión en esta cuestión acarrea graves consecuencias al carácter y composición del Partido Comunista, a la existencia misma de la dictadura del proletariado, a la abolición de las clases, al sistema de producción de mercancías bajo el socialismo y a la transición al comunismo.

La lógica del Marxismo no concibe "clase obrera" como opuesta al proletariado en cuento a la dirección de la construcción de una sociedad socialista. En La Cuestión Agraria en Rusia hacía finales del siglo XIX, Lenin consideraba inequivocadamente que el socialismo "significa la abolición de la economía de producción de mercancías," y mientras existiera el intercambio de mercancías, "es ridículo hablar de socialismo." La dictadura del proletariado debería permanecer hasta la desaparición de las clases, Lenin argumentaba en su artículo Economía y Política en la Era de la Dictadura del Proletariado. La abolición de las clases supone el fin de la diferencia entre el obrero fabril y el campesino, porque ambos se convierten en trabajadores.

De esto se desprende que el partido proletario no puede ser "un partido de todo el pueblo." En el período posterior a la colectivización, en su Discurso Sobre el Proyecto de la Constitución, Stalin sostenía que la Unión Soviética ya había conseguido construir en lo principal la base de una sociedad socialista, aunque en esos mismos años argumentaba que el proyecto de edificación de una sociedad socialista sin clases era todavía una tarea para el futuro, como puede comprobarse en su Informe al Décimo Séptimo Congreso del PCUS(B). "La perspectiva de completar la construcción de una sociedad socialista sin clases y la transición gradual del socialismo al comunismo era el 'leitmotiv' del Décimo Octavo Congreso del PCUS(B), celebrado en marzo de 1939.

Esto aparece claramente en los discursos de los dirigentes soviéticos en el Congreso. En su discurso de apertura del Congreso, Molotov aseguraba que el socialismo había sido construido básicamente en la Unión Soviética y que en el futuro inmediato comenzaba el período de transición al comunismo. Stalin, en su Informe al Congreso exponía que la URSS había superado a los principales países capitalistas, respecto al índice de desarrollo industrial y en técnicas de producción, aunque indicaba que todavía había que superarlos en término de consumo industrial per cápita, que era la precondición de esa abundancia de productos y bienes, necesaria para la transición de la primera a la segunda fase del comunismo. Stalin anticipaba la necesidad de la existencia continuada del estado soviético durante el período en que el comunismo soviético estuviera siendo establecido.

Hasta el momento en que el mundo socialista superase al mundo capitalista, mientras existiese el peligro de un ataque militar del exterior, los órganos militares, penales y de inteligencia serían necesarios para la supervivencia de la URSS.

El estado soviético no desaparecería en un futuro cercano; no obstante, sufriría cambios en conformidad con las exigencias internas e internacionales. La proposición de Engels referente a la desaparición del estado en el comunismo presuponía, según Stalin, que el comunismo habría triunfado en los países más importantes, lo que no era el caso en la situación mundial contemporánea.

En su Informe al Tercer Plan Quinquenal para el Desarrollo de la Economía Nacional de la URSS, Molotov vinculaba el nuevo plan específicamente a la tarea de completar una sociedad socialista sin clases y la gradual transición del socialismo al comunismo. La colectivización, en el curso del Segundo Plan Quinquenal, había destruido económicamente a los kulaks, quienes habían sido la última clase explotadora existente en la sociedad soviética. De esta manera, se puso término a la propiedad privada sobre los medios de producción, creándose la forma cooperativista de relaciones de producción, por medio del establecimiento de granjas colectivas, que coexisten con la propiedad estatal creada en la Revolución de Octubre. La primera fase del comunismo ya se había construido en la URSS. El Tercer Plan Quinquenal debía ser considerado como el paso más importante hacia la formación del comunismo total. Molotov examino entonces las clases que existían en la Unión Soviética. Las diferencias sociales persistían entre la clase trabajadora, el campesinado colectivizado, y el nuevo estrato formado de intelectuales socialistas; diferencias correspondientes al nuevo marco de relaciones de propiedad entre las empresas estatales y las granjas colectivizadas.

En la transición a la sociedad comunista, la clase obrera jugaría el papel dirigente y el campesinado ejercería un papel activo. Al notar la diferencia existente entre los estratos avanzados y atrasados de estas clases, Molotov argumentaba que mientras la mayoría del pueblo colocaba los intereses generales de la sociedad y del estado por encima de los intereses particulares en el curso de la construcción de la nueva sociedad, habían sectores populares más interesados en obtener ventajas del estado, así como también existían sectores del campesinado más preocupados del bienestar de sus cooperativas y de sus intereses privados.

El movimiento stajanovista en las fabricas había establecido normas técnicas, elevando la productividad del trabajo en el período del Segundo Plan Quinquenal, garantizando con ello más éxitos a la Unión Soviética.

En su discurso al Décimo Octavo Congreso, el Presidente de la Comisión de Planificación Estatal, N.A. Voznesensky, esbozo cinco tareas básicas requeridas para que el programa de construcción comunista pudiera tener efecto: primero, desarrollo de las fuerzas productivas hasta el extremo de que la URSS superase económicamente a los estados capitalistas más avanzados; segundo, la productividad del trabajo debía elevarse a un nivel que permitiera a la Unión Soviética producir la abundancia de productos y bienes necesarios para poder basar la distribución de estos productos y bienes en la necesidad; tercero, la sobrevivencia de contradicciones entre la ciudad y el campo debía suprimirse; cuarto, debía elevarse el nivel cultural y técnico de la clase obrera hasta el nivel de los trabajadores ocupados en tareas técnicas y de ingeniería, con el fin de eliminar las diferencias entre el trabajo mental y físico; y finalmente, el estado socialista tenía que desarrollar nuevas formas durante la construcción del comunismo en las condiciones imperantes del mundo capitalista.

Es significativo que Voznesensky, al esbozar los cambios requeridos en la sociedad y en el estado en el período de transición al comunismo, no abordara la cuestión concerniente a la necesaria reconstrucción radical de las relaciones productivas en la agricultura.

En el Décimo Séptimo Congreso del PCUS(B) de 1934, Stalin había aludido al lema relativo a la necesidad de efectuar la transición de las granjas colectivas, basadas en la propiedad de grupo, a las comunas fundadas en la propiedad social. Esto, unido a las técnicas más avanzadas, pondría las bases para la producción de esta abundancia de productos y bienes en la sociedad. Voznesensky, en un comentario embarazoso, sugirió que la tarea de completar la construcción de la sociedad socialista: transición al comunismo y alcanzar y superar a los países capitalistas avanzados se extendería a más allá del período del Tercer Plan Quinquenal; mientras la Unión Soviética había necesitado dos décadas para implantar el socialismo, sería necesario un período más corto para la transición al comunismo.

Molotov puso una nota de sobriedad en sus conclusiones al Congreso. Aunque se había logrado la posibilidad de superar a los países capitalistas avanzados, era importante ser consciente de las deficiencias de la URSS en el campo económico. Aunque la situación de las masas trabajadoras había mejorado, y mejoraría aún más en el curso del Tercer Plan Quinquenal, y aunque el país superase al Oeste en términos de técnicas de producción, era importante recordar que se encontraba rezagado en términos de producción industrial per cápita.

Las perspectivas esbozadas en el Décimo Octavo Congreso tenían amplias ramificaciones. Estas implicaban que reescribir el programa del Partido era imperativo. El programa existente entonces, operativo formalmente, había sido adoptado por el Octavo Congreso en marzo de 1919. Se hacia necesario un nuevo programa que tuviera en cuenta el camino recorrido bajo el Comunismo de Guerra, la Nueva Política Económica (NEP), la colectivización y la industrialización, además de los pasos anticipados a seguir en la vía al "socialismo completo" y al "comunismo pleno." El programa de 1919 había determinado y exigido como correcto la conversión de los medios de producción en propiedad social de la clase obrera de la República Soviética. En la esfera de la agricultura, se había impuesto el establecimiento de comunas para dirigir la agricultura socializada a gran escala. La demanda de la abolición de las clases apuntaba claramente por el fin del campesinado como clase. El nuevo programa tendría que encarar el delicado problema de la conversión de la propiedad de grupo (granjas colectivas) en propiedad social de todo el conjunto. El Décimo Octavo Congreso constituyo una comisión de 27 dirigentes, con la responsabilidad de preparar los cambios en el proyectado Tercer Programa del Partido. Entre los miembros de esta comisión se incluían Stalin, Molotov, Kaganovich, Zhdanov, Beria, Voznesensky, Vyshinsky, Kalinin, Malenkov, Manuilsky, Khrushchev, Mikoyan y Pospelov.

La transición al comunismo presuponía también una reorientación de largo alcance de la planificación soviética, con el objetivo de preparar una base material y técnica para la nueva sociedad. Después de consultar con miembros de la Academia de Ciencias Sociales de la URSS y con miembros del Gosplan, Voznesensky mantuvo largas deliberaciones en la Comisión de Planificación Estatal en julio de 1939. Esta Comisión se dedico a la cuestión relacionada con el desarrollo de la economía soviética, especialmente con la expansión de la base energética de la economía. Gosplan resolvió elaborar sus perspectivas referentes a la construcción del complejo hidroeléctrico Angarsk, la elevación del nivel del Mar Caspio y la unión del Volga con los ríos del Norte. Estos proyectos traen inmediatamente a la memoria la capacidad de síntesis de Lenin al subrayar que la electrificación abriría la puerta a la sociedad comunista. El dijo que el comunismo era el poder soviético más la electrificación del país entero. En el contexto del GOELRO Lenin había hablado de la necesidad de elaborar un plan de perspectivas para la Rusia soviético, que se extendería a un período de 10-15 años.

A fin de reforzar la reserva de talentos científicos disponibles, con el propósito de elaborar un plan económico a largo plazo. Académicos, incluidos miembros de la Academia de Ciencias de la URSS, tomaron parte activa en los trabajos del Consejo de Expertos Técnico-Científico, bajo la dirección del Gosplan, para preparar el plan general. En un año y medio el Gosplan tuvo preparado este plan general a largo plazo, que formulo cuestiones que sobrepasaban los limites del Tercer Plan Quinquenal. Movido por esto, Voznesensky redacto una nota para Stalin y Molotov, leída en una reunión del Gosplan en septiembre de 1940.

Este plan económico a largo plazo, diseñado para conseguir una sociedad socialista sin clases, incluía el aumento de las fuerzas productivas mediante la construcción de complejos industriales ferrosos y no ferrosos; la reconstrucción completa del transporte ferroviario; la construcción de los complejos hidroeléctricos de Kuibyshev, Solikams y Angarsk; la realización de la vía férrea principal del Baikal-Amur; la creación de bases petrolíferas y metalúrgicas en la parte norte de la URSS; y el desarrollo de las regiones del país. Voznesensky pidió permiso en la nota para que Gosplan pudiera elaborar un plan económico general para un período de 15 años, y se presentase al Comité Central del Partido a final de 1941.

Este plan integraba una nueva forma de entender la planificación regional: mejor utilización de las fuerzas productivas, ubicando los nuevos complejos industriales cercanos a las fuentes de energía y de materias primas, economizando así el trabajo en el curso de las distintas fases de los procesos de fabricación y elaboración del producto final. Voznesensky consiguió la creación de un Instituto de Comisarios del Gosplan en todas las regiones económicas del país, quienes tenían la responsabilidad de verificar el cumplimiento del plan estatal y debían asegurar el desarrollo de los complejos industriales en estas regiones. Estos Comisarios fueron también encargados de prestar atención especial al cumplimiento del Tercer Plan Quinquenal con respecto a la creación de bases de combustible industrial en cada región económica, asegurando recursos eléctricos en cada región, eliminando transportes irracionales, movilizando el suministro de alimentación local, sacando a la luz recursos económicos. Se crearon departamentos especiales en el aparato del Gosplan relacionados con el desarrollo de la economía en las diferentes regiones del país.

El 7 de Febrero de 1941, Gosplan recibió la respuesta a su propuesta, enviada por Voznesensky a Stalin y Molotov cinco meses antes. El Comité Central del PCUS(B) y Sovnarkom sancionaban ahora formalmente la preparación del plan de perspectivas por parte del Gosplan a fin de superar a los países capitalistas en la producción per cápita de arrabio (hierro), acero, petróleo, electricidad, maquinaria y otros medios de producción y en artículos de necesidad. Todo esto exigía un desarrollo científico y tecnológico independiente en la URSS; la riqueza natural del país podría ser utilizada con los métodos más avanzados de organización de la producción. Esto requería, además, la predeterminación de la forma de desarrollo de las distintas ramas básicas de la economía nacional, las regiones económicas, el ritmo y la escala de la producción. El plan general tenía que determinar los cambios en las relaciones sociales y políticas, tareas sociales, los métodos para elevar el nivel de los obreros y trabajadores del campo al de los trabajadores ocupados en sectores técnicos e ingeniería (esto habría facilitado el proceso de abolición de las clases y la eliminación de las diferencias entre la clase obrera industrial, los intelectuales y el campesinado colectivizado, según Lenin exponía en su obra citada Economía y Política en la Era de la Dictadura del Proletariado).

El trabajo sobre este plan se dividió en dos fases: entre enero y marzo de 1941; abril hasta junio del mismo año. Se preparó el prototipo del plan general para el período 1943-1957 en 2 volúmenes. Este proyecto representaba el primer intento más importante de abordar los problemas que surgieran, con la perspectiva de desarrollar la economía socialista en su ascenso a la economía comunista en un período de 15 años.

En el vigésimo aniversario del decreto de Lenin que llevo a la creación de la Comisión de Planificación Estatal, Pravda, el 22 de Febrero de 1941, comenzó a publicar una series de artículos relativos al nuevo plan de 15 años.

La invasión Nazi interrumpió los proyectos para proveer de una base económica a la transición al comunismo. Sorprendentemente el termino de las hostilidades vivió la reanudación de los planes y proyectos de preguerra.

Los Informes Sobre el Plan Quinquenal 1946-50 y Ley Sobre el Plan Quinquenal, presentados por Voznesensky al Soviet Supremo en marzo de 1946, marcaron esta reanudación del camino de desarrollo esbozado en el Décimo Octavo Congreso del PCUS(B).

El plan fue considerado como la confirmación de las medidas diseñadas en preguerra para alcanzar y superar a los principales países capitalistas en lo referente al volumen de producción industrial per cápita. Stalin reiteraba en septiembre de 1946 la posibilidad de construir el comunismo en un solo país en la URSS. Un año después, en el acto de fundación del Cominform en 1947 en Shklyarska Poremba, Malenkov añadió que el Comité Central del PCUS(B) estaba trabajando en la preparación de un nuevo programa del partido, porque el existente estaba anticuado y debía sustituirse por otro nuevo. Paralelamente a estos acontecimientos se organizaba un intento renovado de formular un plan económico de largue alcance a fin de sentar las bases económicas y sociales del comunismo. Voznesensky expuso esta cuestión ante el Comité Central a mediados de 1947. Argumentaba que el plan era imperativo por dos razones. Primera, el plan estaba directamente conectado con la preparación de un nuevo programa del PCUS(B) y la realización de los planes concretos redactados en base a este programa; segundo, las tareas de aumentar las fuerzas productivas y la construcción de grandes obras (líneas férreas, presas hidroeléctricas, fabricas metalúrgicas) no encajaban en el reducido ámbito del plan quinquenal en curso.

Mientras se reiteraban los objetivos de preguerra del plan general, superar a los países capitalistas avanzados en la producción industrial per cápita, Voznesensky proponía ahora un período de 20 años para la construcción de la sociedad comunista en la URSS. Se pidió a Stalin su apoyo a una resolución del Comité Central del Partido y del Consejo de Ministros, que asignaba al Gosplan la responsabilidad de elaborar un plan general que debía ser presentado el 15 de Enero de 1948. Se concedió esta autorización el 6 de Agosto de 1947.

El establecimiento de 80 subcomisiones bajo la dirección del Presidente del Gosplan da una buena idea del grado de actividad en la elaboración del plan económico general, con la participación de directores económicos, expertos ministeriales y especialistas académicos. En el otoño de 1947, Gosplan examinó la estructura del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias y modificó su funcionamiento mediante su reorientación hacia la resolución de los problemas a que se enfrentaba la economía soviética. En 1948 Gosplan, la Academia de Ciencias, el Partido y los órganos soviéticos locales mantuvieron conferencias para estudiar la capacidad productiva de la regiones económicas del país, prestando especial atención a las regiones del Noroeste, Tierra Negra Central, el Kuzbas, Kazakhstan, el Este de Siberia y el Extremo Este. En base a estos preparativos, se formuló el marco operativo del plan de perspectivas para las diferentes ramas de la economía nacional y las distintas regiones económicas de la Unión Soviética. Se perfilo un informe del plan general para el período 1951-1970, con los cálculos presupuestarios y otros materiales para su presentación al Comité Central del PCUS(B) y al gobierno soviético. La Comisión Especial, dirigida por Voznesensky, examinó las tesis preliminares del plan general en septiembre de 1948.

A pesar de estos enérgicos comienzos, el plan general de 20 años no fue terminado, aunque la cuestión de la transición al comunismo era el debate central aún vigente en el PCUS(B). La razón de esto podría parecer la participación de Voznesensky como Presidente del Gosplan en los intentos de utilizar las relaciones mercancía-dinero a un nivel fuera de lo común hasta extremo de poner en peligro la sobrevivencia misma de la economía socialista, lo que motivó su cese en su puesto de responsabilidad. No obstante, los puntos de vista de Voznesensky sobre la transición al comunismo, conocido por medio de los esfuerzos de su biógrafo, V.V. Kolotov, tienen un cierto interés. En el pensamiento de Voznesensky la elaboración del plan de 20 años estaba inextricablemente unido a la formación de la base de la sociedad comunista. Consideraba su tarea el estudio de las leyes que faciliten el establecimiento del comunismo y como se relacionan entre si las fuerzas productivas y las relaciones de producción.

En sus últimos debates con los trabajadores del Gosplan, Voznesensky argumentaba que cada formación social tenía leyes económicas; algunas de estas operan sobre formaciones sociales diferentes; otras son operativas específicamente sobre una formación social en particular. Cada formación social tiene su ley económica básica. Era importante, por tanto, descubrir las leyes económicas de la construcción comunista, encontrar los modos de transformación de las relaciones de producción de la sociedad comunista. Era necesario elucidar las posibles contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción bajo el modo de producción comunista, y la manera de resolver estas contradicciones.

Estas eran las mismas cuestiones que Stalin expuso a discusión en sus comentarios a los debates económicos en noviembre de 1951.

Aunque el plan general para la construcción comunista no vio la luz del día, sí se llevaran a cabo un numero de proyectos diseñados para aumentar las fuerzas productivas de la Unión Soviética, proyectos que tenían su origen en los trabajos del Gosplan de preguerra, referentes a la electrificación, mecanización, automatización y el desarrollo de la industria química. La electrificación de todas las ramas de la economía nacional fue prevista con el desarrollo de la electroquímica y la electrometalurgía en metales ferrosos y no ferrosos, aluminio, magnesio y otras aleaciones. La electricidad fue empleada en forma extensiva en la agricultura, especialmente en la mecanización de las granjas, en la trilla y en la irrigación.

De acuerdo con este pensamiento general, las directrices del Décimo Noveno Congreso del PCUS resolvían un aumento del 80% en la producción de electricidad para el período 1951-1955. La electrificación de la economía era un rasgo común en la literatura de este período. Entre las grandiosas obras para la construcción comunista se incluían las presas hidroeléctricas del Kuibyshev y Stalingrado, diseñadas para generar alrededor de 20.000 millones kwh de electricidad anualmente, lo que significaba más de la mitad del total de energía producida en la URSS antes de la segunda guerra mundial.

El tema de los cambios necesarios en las relaciones de producción para la inminente transición al comunismo fueron apuntadas en la última obra más importante de Stalin.

Después de argumentar la necesidad de una expansión continuada de la producción social y dentro de esta un índice relativamente alto de aumento en la fabricación de medios de producción a fin de facilitar la reproducción a gran escala, Stalin arguya que las relaciones productivas también requieren su adaptación al aumento de las fuerzas productivas. Factores tales como la propiedad de grupo, las granjas colectivas y la circulación de mercancías comenzaban a impedir el poderoso desarrollo de las fuerzas productivas, porque originaban obstáculos a la extensión completa de la planificación gubernamental del conjunto de la economía nacional, particularmente en el campo de la agricultura.

Para eliminar estas contradicciones se hizo necesario convertir, gradualmente, la granja colectiva en propiedad pública e introducir el intercambio de productos en lugar de la circulación de mercancías.

Valga decir que el programa para el desarrollo de las fuerzas productivas y la reestructuración de la relaciones de producción en línea con la transición al comunismo fue demolido después de la muerte de Stalin. Bajo Khrushchev la cuestión de un índice relativamente alto de expansión de los medios de producción no se considero decisivo. Se termino con la perspectiva de sustituir la circulación de mercancías por el intercambio de productos. El nuevo programa para la construcción comunista pedía explícitamente el desarrollo al máximo de las relaciones mercancía-dinero. Serían preservado y no eliminados la propiedad de grupo, las granjas colectivas y la circulación de mercancías. El PCUS(B) se distanciaba así del pensamiento Leninista: bajo el socialismo las clases han de ser abolidas; las diferencias entre el obrero fabril y el campesino; la contradicción entre la ciudad y el campo; entre el trabajo manual y el intelectual tenían que ser eliminada.

La historia del PCUS(B) confirma que la claridad en el enfoque de clase y la necesidad de defender el planteamiento Marxista-Leninista en su definición del proletariado es un imperativo si se forma un verdadero Partido Comunista en la anterior Unión Soviética. Solamente sobre esta base es posible construir la dictadura del proletariado, precondición decisiva para la abolición de las clases y la producción e intercambio de mercancías bajo el socialismo en el camino a la construcción de la sociedad comunista.

Referencias

* XVIII S'ezd Vsesoyuznoi Kommunisticheskoi Partii (B), Stenograficheskii otchet, Moscú, 1939.
* V.V. Kolotov, Nikolai Alekseevich Voznesensky, Moscú, 1974.
* V. Kolotov y G. Petrovichev, N.A. Voznesensky, Moscú, 1963.
* G. Kozyachenko, 'Krupnyi deyatel sotsialisticheskogo planirovaniya', Planovoe Khozyaistvo, No. 10-12, 1973.
* G. Perov, 'Na perdenem krae ekonomicheskoi nauki i praktiki sotsialisticheskogo planirovaniya', Planovoe Khozyaistvo, No. 7-9, 1971.
* Programma i ustav VKP(b), Moscú, 1936.
* M. Rubinstein, O sozdanii material'no-tekhnichesko bazy Kommunizma, Moscú, 1952.
* I. Stalin, Economicheskie problemy sotsializma v SSSR, Moscú, 1952.
* N.A. Voznesensky, Izbrannye proizvedeniya 1931-47, Moscú, 1979.

Articulo presentado a la Conferencia Internacional Científico-Practico con el tema: "Análisis de Clase en el Movimiento Comunista Moderno," organizado por el Centro Internacional para la Formación de la Doctrina Comunista Moderna, celebrado en Moscú entre los días 8 y 10 de Noviembre de 1996.

domingo, 21 de febrero de 2010

162 Años del Manifiesto del Partido Comunista


21 de febrero de 2010. CR.- Marx se fue a vivir a París, Engels vivia en la Gran Bretaña y ambos, uno en Inglaterra y el otro en Francia, entraron en contacto con una organización obrera secreta llamada La Liga de los Justos. 

Engels, a su regreso a Alemania, pasó por París en 1844 para ver a Marx, que ya se había convencido de que Engels no era ningún espía de la policía. En París comprobaron que habían llegado de forma independiente a las mismas conclusiones teóricas. Deseando difundir sus ideas entre los obreros, decidieron explicar sus puntos de vista a los miembros de la Liga de los Justos.

A principios de 1847, un representante de la liga les indicó que casi todos los miembros de la organización estaban convencidos de que sus planteamientos teóricos eran correctos, y les pidió que ingresaran en esta para defenderlos ellos mismos en el próximo congreso. La liga aprobó los planteamientos políticos de Marx y de Engels, y pasó a llamarse Liga de los Comunistas. Asimismo, se encargó a Marx y a Engels que redactaran un manifiesto que contuviera las principales ideas comunistas adoptadas por la liga. Engels empezó el trabajo con una obra en forma de catecismo, titulada Principios del Comunismo, pero este trabajo fue abandonado posteriormente. Marx y Engels, ayudados por Jenny Von Westphalen, la esposa de Marx, consiguieron dar a la imprenta El Manifiesto Comunista el 21 de febrero de 1848, exponiendo por primera vez al público el pensamiento de Marx y Engels de forma escrita.


El Manifiesto del Partido Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei, por su título en alemán), es de los tratados políticos más influyentes de la historia, es una proclama.

Este Manifiesto, del que son especialmente famosas las frases de principio y final (Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo y el lema ¡Proletarios de todos los países, uníos!, respectivamente), favoreció una gran revolución social y política y es la base ideológica del movimiento obrero internacional y del proceso revolucionario ruso, que culminó en 1917 con la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).


Extractos del Manifiesto:

Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes.

No hay un solo partido de oposición a quien 
los adversarios gobernantes no motejen de comunista, 
ni un solo partido de oposición que no lance al rostro 
de las oposiciones más avanzadas, lo mismo que a 
los enemigos reaccionarios, la acusación estigmatizante de comunismo.

Finalmente, los comunistas laboran por llegar a la unión y la inteligencia de los partidos democráticos de todos los países.

Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones.  Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista.  Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas.  Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar.
¡Proletarios de todos los Países, uníos! .

sábado, 20 de febrero de 2010

Falleció el soldado que en mayo de 1945 izó la bandera de la URSS en Berlín


20 de febrero de 2010. Cubadebate.- Abduljakim Izmáilo, uno de los soldados que izaron la bandera roja con la hoz y el martillo sobre el edificio del Reichstag en Berlín en mayo de 1945, murió a los 93 años en la república norcaucásica rusa de Daguestán, informó un portavoz de la administración local.

“El pueblo de Jasaviurt llora la muerte de este hijo honorífico de Daguestán”, dijo el portavoz a la agencia RIA-Nóvosti.


Abduljakim Izmáilov, que nació el 1 de julio de 1916 en la aldea de Chagorotar, en el distrito daguestaní de Jasaviurt, combatió tras el inicio de la Gran Guerra Patria, como denominan los rusos el periodo de la II Guerra Mundial entre 1941 y 1945, en el frente de Ucrania en las filas de la 82 división de fusileros, precisó.


Ismáilov, que posteriormente sirvió también en la 83 compañía de reconocimiento, resultó herido tres veces durante la guerra: en 1943 y 1944 en el pecho, en 1945, en la pierna, agregó.


Fue condecorado con las órdenes de la Guerra Patria de primer grado, de la Gloria de tercer grado y de la Bandera Roja, con las medallas “Al valor”, “Por la liberación de Varsovia” y “Por la toma de Berlín” y en 1996 le fue conferido el título de “Héroe de Rusia”.


Ismáilov aparece junto con otros soldados en una instantánea captada en el tejado del Reichstag, tomada por el reportero gráfico Yevgueni Jaldéi.


Esta foto pasó a la historia como la imagen símbolo de la victoria sobre la Alemania nazi.


LA HISTORIA DE LA FOTO


Ismailov era el tercer protagonista y el último vivo, de la célebre instantánea con la que el fotógrafo Jaldei inmortalizó la toma de Berlín por el ejército soviético, el 1 de mayo de 1945.


El primero fue el propio Jaldei, el autor de la foto en la que los soldados soviéticos aparecen enarbolando la bandera de la URSS sobre el Reichstag de Berlín. Jaldei, un judío de Donetsk, falleció en 1997. El segundo fue el soldado ucraniano Aleksei Kovoliov, fallecido aquel mismo año, que es quien sostiene la bandera. Ismailov es el que aparece con gorra de plato, aguantando a Kovoliov para que no pierda el equilibrio.


Cuando la foto se hizo, un día lluvioso y tras una ascensión complicada por un edificio arruinado y resbaladizo por los charcos de lluvia y sangre que había por doquier, ninguno de los tres podía sospechar la relevancia de aquello.


La foto dio la vuelta al mundo e ilustró el segundo tomo de la enciclopedia soviética de fotografía, pero ellos no se convirtieron en leyenda hasta mucho más tarde. Cinco años antes de su muerte, Jaldei me explicó en su destartalado piso de Moscú que en 1985 se había encontrado con Kovoliov, quien le confesó su drama de héroe anónimo. “Cuando explico que yo soy el que sostiene la bandera soviética sobre el Reichstag, noto un escepticismo socarrón alrededor”, le dijo el ucraniano. Nadie se lo creía. Al parecer tuvo que esperar a 1996 para ser reconocido y celebrado como uno de los tres.


En realidad ninguno de ellos fue más héroe que el anónimo “soldado Iván”, genuino vencedor de la guerra, que se decidió en el Este. Allí lo que tuvo lugar fue un pulso a vida o muerte. Las ciudades y los pueblos eran destruidos. Murieron uno de cada cuatro habitantes de Bielorrusia, uno de cada tres de Leningrado, Pskov y Smolensk. En total más de 27 millones de soviéticos.


El Tercer Reich perdió en el frente del Este 10 millones de soldados y oficiales muertos, heridos y desaparecidos, 48.000 blindados y vehículos de asalto, 167.000 sistemas de artillería. 607 divisiones fueron destruidas. Todo ello representa el 75% de las pérdidas totales alemanas en la Segunda Guerra Mundial.


Para hacerse una idea, en las playas de Normandía, recordadas en Occidente como cenit de la gloria aliada en el frente del Oeste, se registraron 10 000 muertos aliados, 4.300 de ellos británicos y canadienses y 6.000 norteamericanos. En las grandes batallas del Este, los muertos se contaban en centenares de miles. En la batalla de Moscú participaron unos tres millones de soldados y 2 000 tanques. La URSS utilizó allí la mitad de su ejército, Alemania una tercera parte. Ismaílov fue uno de esos Ivanes, aunque menos anónimo.